sábado, 9 de abril de 2016

SORDERA


SORDERA
es la dificultad o la imposibilidad de usar el sentido del oído debido a una pérdida de la capacidad auditiva parcial (hipoacusia) o total (cofosis), y unilateral o bilateral. Así pues, una persona sorda será incapaz o tendrá problemas para escuchar. Ésta puede ser un rasgo hereditario o puede ser consecuencia de una enfermedad, traumatismo, exposición a largo plazo al ruido, o medicamentos agresivos para el nervio auditivo.

Hoy en día hay algunos términos mal utilizados para referirnos a las personas sordas o a la lengua de signos.[cita requerida]

Sordo: es una persona que tiene un problema de audición y de cuerdas vocales. Una persona sorda no es muda, ya que tiene la capacidad de tener voces.
Lenguaje de signos: es Lengua de Signos ya que el lenguaje es la capacidad, la facultad comunicativa propia del ser humano y la lengua es el sistema de comunicación de los humanos.



Tipos de sordera

Sordera parcial: Se manifiesta cuando la persona tiene una leve capacidad auditiva (hipoacusia) y pueden usar un aparato auditivo para que ésta mejore, pero no se ven obligados a hacerlo.
Sordera total o completa: Se manifiesta cuando la persona afectada no tiene capacidad para oír absolutamente nada. En este caso se puede llegar a utilizar el implante coclear, aunque dependerá de la particularidad de cada persona.

La sordera también se da por desgasto de los oídos, esto explica porque los adultos no pueden escuchar algunas frecuencias que personas de menor edad si pueden.
Cuadro clínico

Para comprobar el grado de sordera de una persona, se le hace una prueba de audiometría, de manera que una persona con sordera puede tener problemas en la percepción correcta de la intensidad (decibelios) o de la frecuencia (hertzios) de sonidos relacionados con el lenguaje oral, y es frecuente que se den resultados diferentes para cada oído. La pérdida de la capacidad auditiva generalmente se describe como leve, benigna, moderada, severa o profunda, dependiendo de dicha prueba. Generalmente, cuando una persona cuya pérdida de la capacidad auditiva supere a los 90 dB, se considera entonces persona sorda.
Tipos

Podemos considerar diversos criterios a la hora de clasificar las diferentes tipologías de pérdida auditiva o sordera.

Según la localización de la lesión.
Según el grado de pérdida auditiva.
Según las causas.
Según la edad del comienzo de la sordera.

Según la localización de la lesión
Pérdida auditiva conductiva o de transmisión

Causadas por enfermedades u obstrucciones en el oído exterior o medio (las vías de conducción a través de las cuales el sonido llega al oído interior), las pérdidas auditivas conductivas normalmente afectan a todas las frecuencias del oído de manera uniforme
Pérdida auditiva sensorial, neurosensorial o de percepción

Son en los casos en los que las células ciliadas del oído interno, o los nervios que lo abastecen, se encuentran dañados. Estas pérdidas auditivas pueden abarcar desde pérdidas leves a profundas. A menudo afectan a la habilidad de la persona para escuchar ciertas frecuencias más que otras, de manera que escucha de forma distorsionada el sonido, aunque utilice un audífono amplificador. No obstante, en la actualidad, las grandes prestaciones tecnológicas de los audífonos digitales son capaces de amplificar solamente las frecuencias deficientes, distorsionando inversamente la onda para que la persona sorda perciba el sonido de la forma más parecida posible como sucedería con una persona oyente.
Pérdida auditiva mixta

Se refiere a aquellos casos en los que existen aspectos de pérdidas conductiva y sensoriales, de manera que existen problemas tanto en el oído externo o medio y el interno. Este tipo de pérdida también puede deberse a daños en el núcleo del sistema nervioso central, ya sea en las vías al cerebro o en el mismo cerebro. Es importante tener cuidado con todo tipo de golpes fuertes en la zona auditiva, ya que son los principales causantes de este tipo de sordera.
Pérdida auditiva central

Autores como Valmaseda y Díaz-Estébanez (1999) hablan de esta cuarta tipología, que hace referencia solo y exclusivamente a lesiones en los centros auditivos del cerebro.
Según el grado de pérdida auditiva
Tipo de audición     Umbral auditivo
Normal           < 20 dB.
Deficiencia leve      20 - 40 dB
Deficiencia media   40 - 70 dB
Deficiencia severa 70 - 90 dB
Pérdida profunda    > 90 dB
Pérdida total y cofosis

Umbral por encima de 90 dB. Puede ser debido a malformaciones internas del canal auditivo o a la pérdida total de los restos auditivos por motivos genéticos. Entre todas las personas sordas, el porcentaje de personas que padecen cofosis es muy pequeña, casi insignificante, ya que se trata de una malformación (ausencia de cóclea, por ejemplo).
Según la causa de pérdida auditiva

La etiología de la discapacidad auditiva puede ser por causas exógenas como la rubeola materna durante el embarazo, incompatibilidad del factor Rh... y que suelen provocar otros problemas asociados (dificultades visuales, motoras, cognitivas). O bien puede ser una sordera hereditaria, la cual, al ser recesiva, no suele conllevar trastornos asociados.
Según la edad de comienzo de la pérdida auditiva

El momento en el que aparece la discapacidad auditiva es determinante para el desarrollo del lenguaje del individuo, por lo que se pueden distinguir 3 grupos:

Prelocutivos: si la discapacidad sobrevino antes de adquirir el lenguaje oral (antes de 2 años).
Perilocutivos: si la discapacidad sobrevino mientras se adquiría el lenguaje oral (2-3 años).
Poslocutivos: si la discapacidad sobrevino después de adquirir el lenguaje oral (después de 3 años).

Descripción

La pérdida auditiva se describe como:

Unilateral o bilateral: La pérdida auditiva se produce en un oído (unilateral) o en ambos (bilateral).
Prelingüística o postlingüística: La pérdida  se desarrolla antes de que la persona aprendiera a hablar (prelingüística) o después de que esto ocurra (postlingüística).
Simétrica o asimétrica: La pérdida auditiva se manifiesta en el mismo grado en ambos oídos (simétrica) o distintamente en cada oído (asimétrica).
Gradual o repentina: La pérdida auditiva empeora por el tiempo (gradual) u ocurre repentinamente (repentina).
Fluctuante o estable: La pérdida de la audición mejora o empeora con el tiempo (fluctuante) o se mantiene igual (estable).
Congénita o adquirida/de aparición tardía: La pérdida auditiva está presente desde el momento del nacimiento (congénita) o sobreviene más adelante (adquirida o de aparición tardía).

Etiología

Sordera verdadera o pérdida del umbral de intensidad de audición.
Sordera de transmisión     Sordera de percepción

Lesiones del oído externo.
Malformaciones.
Estenosis del conducto.
Infección del conducto.
Lesiones obstructivas.
Lesiones del oído medio.
Obstrucción tubárica.
Otitis medias y sus secuelas.
Perforación de la membrana timpánica.
Tumores.
Malformaciones de los huesecillos.
Otitis Media Secretora.
Lesiones de la cápsula ótica.
Infecciones como la sífilis.
Distrofias del oído como la otosclerosis.



Lesiones del oído interno.
Malformaciones.
Intoxicaciones medicamentosas.
Infecciones.
De vecindad como la otitis media.
Primarias como la laberintitis.
Víricas como la parotiditis, virus neurotropos, etc.
Alteraciones vasculotensionales del laberinto como la enfermedad de Ménière.
Traumatismos.
Tumores.
Herencia como la presbiacusia.
Lesiones retrolaberínticas o radiculares.
Infecciones como la meningitis o secuelas peripetrosas de otitis.
Víricas.
Neuríticas.
Tumorales como el neurinoma del acústico.
Lesiones centrales bulbares bajas, pues las lesiones altas no determinan sordera.

Consecuencias sociales

Si la sordera es especialmente aguda, puede afectar considerablemente en la forma en que la persona sorda se relaciona con su entorno humano, al encontrarse con una seria limitación en su capacidad de encontrar una vía de comunicación por el canal auditivo, es decir, con el lenguaje oral. Sin embargo, el modo en que se entienden las consecuencias de esa incapacidad puede variar considerablemente, de manera que dos perspectivas fundamentales acerca del modo de entender la sordera.
Antropología social de la sordera
Clase de arte en una escuela estatal para mujeres sordas, Wisconsin, 1880.

Estudios recientes (a partir de los trabajos de William C. Stokoe en 1960, fundamentalmente) proponen abordar la sordera desde un punto de vista antropológico. Un colectivo de personas sordas que se comunican entre sí por medio de una lengua de signos puede ser considerado una comunidad lingüística minoritaria, con una cultura propia. La literatura especializada hace muchas veces la distinción entre Sordera, con una mayúscula inicial, para referirse a la antropológica, y sordera, para la definida clínicamente. Dependiendo de los casos, una persona sorda normalmente puede desarrollar una idiosincrasia con las personas que se comunican por el canal visual, es decir, con la lengua de signos (LS), considerándose como una colectividad cultural y social propia diferenciada, normalmente con la definición de Comunidad Sorda. El vínculo social entre los sordos signantes suele ser muy fuerte debido, sobre todo, al aislamiento social con respecto a los oyentes, provocado por el escaso conocimiento de su problemática común, o estilo de vida, así como la escasa relación social por motivos de entendimiento lingüístico o también por ideas preconcebidas que las personas tienen acerca de los sordos las cuales pueden ir cambiando mediante la completa interacción dentro de su cultura.

De hecho, en esta colectividad se definen a sí mismos como personas sordas signantes, y suelen clasificar su entorno social entre oyentes a las personas que no tienen sordera (entre los que puede haber algún oyente signante, si conoce una LS), y al resto de las personas sordas que, dependiendo del país, pueden formar parte también de la Comunidad Sorda. Entre las personas sordas, además, los sordos signantes se distinguen de las personas sordas oralistas, es decir, quienes no utilicen habitualmente una LS o usan una comunicación bimodal (léxico de una LS con estructura gramatical de una lengua oral). Por último, están los sordos implantados, es decir, quienes llevan un implante coclear en vez de un audífono, que pueden ser signantes u oralistas.

En cambio, las personas sordas oralistas, es decir, aquellas personas sordas que han recibido una intensa reeducación del lenguaje oral en su infancia y que no usan una lengua de signos como lengua vehicular (a menudo como consecuencia de una prohibición expresa de los educadores), suelen adoptar una actitud de invisibilidad social respecto a su condición de persona sorda, a veces incluso no reconociéndose como tales (recurriendo a otras definiciones como discapacitado auditivo, hipoacúsico, medio oyente, etc.). Asimismo, este grupo suele asociar como personas sordas únicamente aquellos que son signantes, o bien diferenciándose de ellos definiéndolos como personas sordomudas, especialmente a aquellos no hablan un lenguaje oral correctamente en el aspecto gramatical.

Esta última definición, la de sordomudez, por otra parte, es considerada peyorativa por los sordos signantes, pues consideran que "hablan" (por canal visual, en LS). Asimismo, consideran que un alto analfabetismo de la lengua oral entre las personas sordas no tiene ninguna relación con la mudez, sino a un fracaso del método oralista en el sistema educativo en su infancia y juventud. De hecho, llamar "sordomudo" a una persona sorda por no hablar en lengua oral correctamente, equivaldría llamar "manco" a una persona por no escribir con la grafía correcta, o "ciego y manco" por no saber leer y escribir. Por último, en el sentido estricto, la "sordomudez" solo sería aplicable a aquellos que padezcan sordera y, además, son incapaces de generar sonidos humanos por la ausencia o el daño en las cuerdas vocales, siendo aspectos independientes entre sí.

FACTORES PSICOSOCIALES QUE DETERMINAN UNA SITUACION ESPECIAL
Las personas con algún tipo de discapacidad suelen denominarse diferentes, atípicas y han sufrido a lo largo de la historia y dependiendo de la cultura tratamientos muy distintos, desde comienzos del siglo XX han sido rechazados(as) por ser considerados(as) como seres perturbados(as), antisociales y obsesos sexuales. Junto con esto, la psicología comienza a formarse como ciencia y empiezan a estudiarse y a medirse las pruebas de inteligencia que permite establecer categorías entre las personas, los primeros en hacerlo fueron Pinel y Esquirol, y se le atribuye a Binet y Simón crear la primera prueba para medir el coeficiente intelectual. Con la aparición de las escalas de inteligencia se comienza a hablar de torpes y retrasados(as).
Según se avanza en el tiempo, hablamos de deficiencia mental, minusvalías, handicapado, discapacidad psíquica y finalmente, con la nueva conceptualización de la Asociación Americana de Retraso Mental (A.A.R.M) se habla de retardo mental, aunque otras corrientes y estudios prefieren utilizar términos como discapacidad intelectual. El concepto de Educación Especial, se refiere a las ayudas pedagógicas o servicios educativos que precisan algunos(as) alumnos(as) que han presentado algún tipo de deficiencia a lo largo de su escolarización, con el fin de potencializar y estimular sus propias capacidades, aptitudes e intereses. Las Necesidades Educativas Especiales (N.E.E), son dificultades que presentan una parte importante de nuestra sociedad, y las mismas pueden estar determinadas por varios factores:
·         Factores biológicos.
·         Factores psicológicos.
·         Factores sociales.
Pero en cualquiera de los casos, el aprendizaje o adaptación no se realizará de la manera normal.
Es necesario saber que aun en estos días, las personas con Necesidades Especiales, sean educativas o no, siguen siendo marginados(as), discriminados(as) o rechazados(as) por la sociedad sea esto de manera conciente o inconsciente, lo cual creemos que se debe al desconocimiento o las concepciones erróneas que tiene la mayoría de la gente sobre estas personas. Los factores psicosociales que influyen en el desempeño de los(las) adolescentes con N.E.E de la Escuela de Educación Especial Dr. Jordi Brossa de la Asociación Dominicana de Rehabilitación, sede central ubicada en el Sector Miraflores, es la temática abordada en este trabajo de monografía, en donde conoceremos cuales factores de tipo psicológico y cuales circunstancias o problemas de índole social están presentes en la vida de los(las) mismos(as) y a su vez, de que manera pueden resultar determinantes para un mejor rendimiento no solamente a nivel académico sino en todas las otras áreas de sus vidas.

Conoceremos también cuales son las Necesidades Especiales más frecuentemente encontradas en dicha institución y cuales son los procedimientos utilizados y las terapéuticas implementadas en cada caso que es recibido allá, lo cual nos dará una idea sobre como se trabaja la Educación Especial y su situación actual, así como también una posible visualización del futuro de la misma y unas pequeñas pinceladas sobre la labor que se está realizando a nivel mundial con relación a este tema. Luego de obtenidos los resultados, los cuales serán arrojados mediante una encuesta y representados en datos estadísticos (tablas y gráficos), de acuerdo con los mismos procederemos a concluir con un resumen hecho de manera clara y precisa, conjuntamente con las recomendaciones y pautas que consideremos pertinentes para poder mejorar en un gran porcentaje la calidad de vida de estos(as) adolescentes, pese a las condiciones tanto biológicas, psicológicas y por ende sociales que les ha tocado vivir.

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