RETRASO MENTAL
El término retraso mental
significa "un funcionamiento intelectual por debajo del promedio, que se
presenta junto con deficiencias de adaptación y se manifiesta durante el
período de desarrollo (antes de los 18 años)". Esta definición, tomada de
la Asociación Americana de Deficiencia Mental, nos proporciona una visión
dinámica del trastorno.
ETIOLOGÍA
Los modelos adaptativos, biomédico
y sociocultural, representan las dos aproximaciones principales a la definición
conceptual del retraso mental. Los seguidores del primer modelo insisten en las
alteraciones básicas en el cerebro como condición primordial para su
diagnóstico. Los que proponen la segunda aproximación dan más importancia al
funcionamiento social y a la adaptación general a normas aceptadas (Freedman,
1977).
La etiología del retraso mental se
considera mayoritariamente multifactorial, y la combinación de los diversos
factores etiológicos condiciona la gran variedad de manifestaciones clínicas.
Se acepta que aproximadamente en el 30-40% de estos casos examinados a nivel de
consulta externa, no se puede determinar una etiología clara a pesar de
haberlos sometido a complejas evaluaciones. En el resto de los casos, los
principales factores causales se distribuyen de la siguiente forma:
aproximadamente en un 50% se detectan factores hereditarios; en un 30%,
alteraciones tempranas del desarrollo embrionario; en un 50%, trastornos
somáticos de la niñez; mientras que las influencias del entorno y los
trastornos mentales, se registran entre el 15-20% de los casos. Estos factores
no se excluyen entre sí.
Siguiendo la clasificación de
Freedman (1980), las causas y los síndromes asociados al retraso mental pueden
dividirse en:
1. Factores prenatales:
1.1 Trastorno del metabolismo de los aminoácidos. Los más importantes:
- Fenilquetonuria
- Hiperglicemia idiopática
- Distrofia oculorrenal de Lowe
1.2 Trastornos del metabolismo de las grasas. Los más frecuentes:
- Degeneraciones cerebromusculares
- Enfermedad de Niemann-Pick
- Enfermedad de Gaucher
1.3 Trastornos del metabolismo de los hidratos de Carbono. Los más
frecuentes:
- Galactosemia
- Intolerancia a la fructuosa
- Glucogenosis
1.4 Trastornos metabólicos diversos. Los más frecuentes:
- Hipercalcemia idiopática
- Hipoparatiroidismo
- Cretinismo bocioso
- Enfermedad de Wilson
- Dependencia de piridoxina
- Enfermedad de Crigler-Najjar (ictericia no hemolítica familiar)
1.5 Aberraciones cromosómicas. Los más frecuentes:
- Trastornos autosómicos (síndrome de Down, síndrome del maullido,
trisomía 18, trisomía 22)
- Anomalías de los cromosomas sexuales (síndrome de Klinefelter,
disgenesia ovárica o síndrome de Turner)
- Trastornos autosómicos dominantes (neurofibromatosis, distrofia
miotónica, epiloia, craneosinostosis)
- Anomalías del desarrollo producidas por mecanismos genéticos recesivos
o desconocidos (anencefalia, microcefalia, macrocefalia, hidrocefalia)
1.6 Infecciones maternas durante el embarazo. Las más frecuentes:
- Sífilis
- Rubeola
- Otras enfermedades
1.7 Complicaciones del embarazo
2. Factores perinatales:
Prematuridad, retraso del crecimiento intrauterino, lesiones durante el nacimiento,
lesiones traumáticas cerebrales, factores anóxicos, querníctero.
3. Factores Post-natales:
Meningitis purulenta, meningoencefalitis vírica, meningoencefalitis aséptica,
intoxicación por plomo, traumas, trastornos convulsivos, espasmos infantiles,
convulsiones febriles, parálisis cerebral, enfermedad de Heller, malnutrición.
4. Factores socioculturales:
Problemas médicos, problemas sociales y emocionales, deprivación ambiental,
retraso mental familiar.
GRADOS DE RETARDO MENTAL
El déficit en la función
intelectual es considerado como su principal característica. Se toma en cuenta
el cociente intelectual (C.I.) para clasificar los grados de retardo. Aquél
debe determinarse mediante la aplicación individual de pruebas de inteligencia
estandarizadas y adaptadas a la cultura de la población de la cual es miembro
el sujeto. Las escalas de madurez social y de adaptación aportan una
información complementaria, siempre y cuando estén adaptadas al medio cultural
del paciente, debiendo completarse con entrevistas a los padres o a las
personas que cuidan al enfermo y que conocen su discapacidad para la actividad
cotidiana. Sin la aplicación de métodos estandarizados, el diagnóstico del
retardo mental debe ser considerado como provisional. El carácter pluridimensional
de éste se refleja también en los diversos enfoques utilizados para clasificar
esta enfermedad. Esencialmente, todos ellos se refieren a las características
del desarrollo del paciente, a su potencial de educación y entrenamiento, y a
su adecuación social y vocacional. Los grados o niveles de retraso son
clasificados por la CIE-10 de la forma siguiente:
F70 Retraso mental leve (50 a 69 de C.I.)
F71 Retraso mental moderado (del 35 a 49 de C.I.)
F72 Retraso mental grave (del 20 a 34 de C.I.)
F73 Retraso mental profundo (menos de 20 de C.I.)
F78 Otro retraso mental
F79 Retraso mental sin especificación
F70 Retraso Mental leve: Llamado
también debilidad mental, subnormalidad mental leve, oligofrenia leve, morón.
Se considera que un cociente intelectual (C.I) de 50 a 69 corresponde a un
retraso mental leve.
Son pacientes que adquieren tarde
el lenguaje, aunque son capaces de mantener una conversación y, por lo tanto,
de expresarse en la vida cotidiana. Una gran parte llega a alcanzar una
independencia para el cuidado de su persona (comer, lavarse, vestirse y
controlar los esfínteres). Las mayores dificultades se presentan en las
actividades escolares, sobre todo en la lectura y la escritura. Pueden
desempeñarse en labores prácticas, más frecuentemente en trabajos manuales
semicualificados.
Cuando el retraso va acompañado de
una falta de madurez emocional o social destacadas, pueden presentarse
dificultades para hacer frente a las demandas del matrimonio o la educación de
los hijos, así como en la adaptación a la cultura.
En sólo una minoría de los adultos
afectados puede reconocerse una etiología orgánica.
F71 Retraso Mental Moderado:
Llamado también imbecilidad, subnormalidad mental moderada u oligofrenia
moderada. Los pacientes con retraso mental moderado muestran una lentitud en el
desarrollo de la comprensión y el uso del lenguaje, teniendo en esta área un
dominio limitado. Los avances escolares son limitados, y aprenden sólo lo
elemental para la lectura escritura y cálculo. Tienen dificultad para su
cuidado personal. Sus funciones motrices son pobres, y necesitan de una
supervisión permanente. Se considera que un cociente intelectual (C.I.)
comprendido entre 35 y 49, corresponde al retraso mental moderado. En el
trabajo desarrollan labores prácticas y sencillas, siempre y cuando estén
detalladamente estructuradas y se les supervise de modo adecuado. De adultos es
difícil que desarrollen una vida social completamente independiente; sin
embargo, muchos de ellos son físicamente activos, con total capacidad de
movimientos. El nivel de desarrollo del lenguaje varía, desde la capacidad para
tomar parte en una conversación sencilla, hasta la adquisición de un lenguaje
sólo para lo cotidiano. Existen pacientes que nunca aprenden a hacer uso del
lenguaje y utilizan la gesticulación manual para compensar la carencia verbal.
En la mayoría se detecta una etiología orgánica. Son frecuentes el autismo, o
trastornos del desarrollo, así como también la epilepsia, los déficit
neurológicos y las alteraciones somáticas.
En la literatura psiquiátrica se
consignan no pocos casos de retardo mental con memoria prodigiosa, sobre todo
con los números. Es el caso de Inaudi, que a los 6 años causaba admiración por
sus cálculos mentales y, a los 12, fue estudiado por Broca, cuando aún no había
aprendido a leer; podía repetir fácilmente al revés y al derecho 30 números con
sólo verlos una vez, habiendo llegado en una ocasión a repetir 400 números. Por
otra parte, Maudsley refiere el caso de un retardado mental que después de leer
el periódico cerraba los ojos y lo repetía íntegro. Asimismo, Bleuler nos
relata el caso de un retardado mental que después de oír un sermón lo repetía
textualmente, pero sin comprender su sentido.
F72 Retraso Mental Grave: Llamado también
subnormalidad mental grave u oligofrenia grave. Se considera que un cociente
intelectual (C.I.) entre 20 y 34, corresponde a retraso mental grave.
El paciente con retraso mental
grave presenta un cuadro clínico mucho más severo que el anterior; básicamente,
su etiología es orgánica, asociada a otros trastornos con escaso o nulo nivel
del desarrollo del lenguaje, necesitándose, generalmente, de una anamnesis
indirecta. La gran mayoría de los pacientes presenta marcado déficit motor, o
la presencia de otras carencias que dan evidencia clínica de un daño o
anormalidad del desarrollo del Sistema Nervioso Central.
F73 Retraso Mental Profundo:
Llamado también idiotez, subanormalidad profunda u oligofrenia profunda. Se
considera que el C.I., es inferior a 20.
Los pacientes de este grupo poseen
muy limitada capacidad para cuidar sus necesidades básicas, y requieren ayuda y
supervisión permanente. No muestran capacidad para comprender instrucciones o
reconocerlas y actuar de acuerdo a ellas. Su comunicación no verbal es muy
rudimentaria; muestran una movilidad muy restringida o totalmente inexistente,
no controlan esfínteres. La etiología es generalmente orgánica. Suelen estar
acompañados de trastornos somáticos y neurológicos graves que afectan la
motricidad, así como de epilepsia o de alteraciones visuales y auditivas. Es
frecuente el autismo atípico, sobre todo en aquellos que son capaces de
caminar, así como la presencia de trastornos generalizados del desarrollo en
sus formas más graves.
INTERVENCION DEL PROFESOR
Aprenda lo que más pueda sobre la discapacidad intelectual. Los recursos
y organizaciones listas al final de esta publicación le ayudarán a identificar
técnicas y estrategias específicas para apoyar educacionalmente al alumno. Más
abajo hemos incluído algunas otras estrategias.
Reconozca que usted puede hacer una gran diferencia en la vida de este
alumno! Averigüe cuáles son las potencialidades e intereses del alumno y
concéntrese en ellas. Proporcione oportunidades para el éxito.
Si usted no forma parte del equipo del IEP, solicite una copia del IEP.
Las metas educacionales del alumno estarán contenidas en éste, al igual que los
servicios y acomodaciones que él o ella debe recibir.Hable con especialistas en
su escuela (por ejemplo, maestros de educación especial), como sea necesario.
Ellos le pueden ayudar a identificar métodos efectivos de enseñar a este
alumno, maneras de adaptar el currículo, y cómo tratar con las metas del IEP en
la sala de clases.
Sea tan concreto como sea posible. Demuestre lo que desea decir en lugar
de sólo dar instrucciones verbales. En lugar de relatar información
verbalmente, muestre una foto. Y en lugar de sólo presentar una foto,
proporcione al alumno materiales y experiencias prácticos y la oportunidad de
probar cosas.
Divida tareas nuevas y más largas en pasos más pequeños. Demuestre los
pasos. Haga que el alumno realice los pasos, uno por uno. Proporcione ayuda
como sea necesario.
Proporcione al alumno comentarios inmediatos.
Enséñele al alumno destrezas de la vida tales como aquéllas para la vida
diaria, sociales, conciencia, y exploración ocupacional, como sea apropiado.
Haga que el alumno participe en actividades en grupos o en organizaciones.
Trabaje junto con los padres del niño y otro personal escolar para crear
e implementar un plan educacional especial para cumplir con las necesidades del
alumno. Comparta información en una forma regular sobre cómo le va al alumno en
la escuela y en casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario