Psicosis y locura
En español la palabra «locura» se
utiliza coloquialmente como un término peyorativo, y no se usa como diagnóstico
médico en la actualidad. Vulgarmente se adjetiva como "loco" a
personas que sufren trastornos mentales, cor ejemplo psicosis,6 pero
también se utiliza para las neurosis graves y los pacientes borderlimo pone.
Psicosis para el psicoanálisis
Esta corriente que también estudia
los estados mentales, tal vez usando una mejor denominación como ser
estructuras psíquicas o subjetivas en lugar de locura (la locura es una
definición social de aquello que se aleja de la normalidad y no una
clasificación nosológica, como así también la normalidad, ya que si repasamos
la historia se verán distintas definiciones de normalidad en el mundo y una
misma comunidad). Actualmente se utiliza el término psicosis, si bien es muy
polémico su uso debido a diversos sostenes teóricos puestos en duda. Lo
fundamental de estas estructuras no son las alucinaciones, pensamientos
confusionales, sensaciones de persecución por otras personas reales como
fantaseados, etc., (la sintomatología) sino una imposibilidad estructural del
sujeto. Es decir, que los síntomas pueden estar presentes o no, y solamente se
desarrollarán en aquellas personas que estructuralmente están predispuestas a
ello, aunque pueden no hacerlo y vivir una vida sin presentar síntomas (si bien
una lesión presentaría síntomas similares estos están dados por un factor
accidental y no constitutivo de la persona). Las psicosis, para esta corriente,
son una estructura entre otras (neurosis, perversión, etc.) que se puede
desencadenar o no (aparición de síntomas). Las personas que sufren
psíquicamente tienen dificultades para conectarse con la realidad "normal".
Etiología
Se desconoce la causa de la
psicosis, aunque existen varias teorías y suelen considerarse un síndrome más
que una entidad nosológica diferenciada. Se ha planteado que los fenómenos
psicóticos más característicos, como las alucinaciones y los delirios, son más
frecuentes en la población general que lo que se pensaba, y que, en realidad,
podrían ser parte de un continuo sintomático (este último concepto no es
aceptado mayoritariamente).
Hacia fines biologista a las
psicosis. En efecto, las investigaciones han encontrado de siglo XX, con el
auge del avance en genética se ha pretendido buscar una etiología una mayor
actividad de la dopamina y de la serotonina, siendo que la mayoría de los
antipsicóticos disponibles tienden a inhibir la actividad de dichos
neurotransmisores.1
El psicoanálisis, en cambio,
considera que las psicosis se deben a factores exógenos al afectado, factores
estructurales.1 Lacan explica la génesis de la psicosis (tras estudiar muchos
casos) en un proceso llamado forclusión. 1
La terapia cognitiva, por su
parte, concibe a los trastornos psicóticos desde un modelo bio- psico- social
de vulnerabilidad- estrés- habilidades de afrontamiento. Se plantea que las
tres variables funcionan como factores interactivos, que inciden en el origen,
la gravedad y el curso.
¿Cuál de las teorías sería la
correcta? Estadísticamente parecen existir psicosis "congénitas",
pero a día de hoy dista de estar verificado; en cambio situaciones de distrés
(estrés negativo), irritación y mortificación, decepciones sentimentales,
pueden ocasionar psicosis.[cita requerida]
Clasificación
Existen históricamente muchas
clasificaciones, algunas de las cuales se establecían en función de ser cuadros
delirante-alucinatorios (por ejemplo, las esquizofrenias) o no alucinatorios
(por ejemplo la paranoia), en psicosis delirantes verosímiles o inverosímiles,
bien o mal sistematizadas, en relación a su irrupción como proceso o
desarrollo, etc.
En la actualidad, mundialmente se
acepta como sistema de clasificación nosológica al DSM-IV, y como descripción
clínico-psiquiátrica sigue teniendo peso la escuela alemana de Bleuler,
Kraepelin y Kleist, y en cuanto a la descripción de delirios, la reseñada por
la escuela francesa (con Gaetán de Clerembault como mayor exponente).
Por lo general el sujeto carece de
introspección acerca de la naturaleza extraña o extravagante que puede adoptar
su conducta o sus pensamientos, los que terminan por provocar una grave
disfunción social.
El DSM (Manual estadístico y
diagnóstico de los trastornos mentales, de la Asociación Psiquiátrica
Estadounidense) reconoce varios tipos de psicosis:
Esquizofrenia
Tipo paranoide de esquizofrenia.
Tipo desorganizado de
esquizofrenia.
Tipo catatónico de esquizofrenia.
Tipo indiferenciado de esquizofrenia.
Tipo residual de esquizofrenia.
Trastorno esquizofreniforme
Trastorno esquizoafectivo
Trastorno delirante
Trastorno psicótico breve
Trastorno psicótico compartido.
Trastorno psicótico debido a
enfermedad médica asociada.
Trastorno psicótico inducido por
sustancias.
Trastorno psicótico no
especificado.
Cuadro clínico
Los síntomas que orientan hacia la
presencia de un trastorno de tipo psicótico:
Cambios bruscos y profundos de la
conducta.
Replegarse sobre sí mismo, sin
hablar con nadie.
Creer sin motivos que la gente le
observa, habla de él o trama algo contra él.
Hablar a solas (soliloquio)
creyendo tener un interlocutor, oír voces, tener visiones (alucinaciones
visuales, auditivas) sin que existan estímulos.
Tener períodos de confusión mental
o pérdida de la memoria.
Experimentar sentimientos de
culpabilidad, fracaso, depresión.
Dificultad para expresar emociones
y sentimientos o incluso falta de los mismos.
Advertencia: Algunos de estos
síntomas también pueden experimentarse en condiciones no psicóticas: abuso de
sustancias, trastornos de personalidad, eventos estresantes (distresantes), lo
que Jaspers ha denominado «situaciones límite», momentos graves de neurosis
(por ejemplo ciertas neurosis del tipo histeria), momentos de conversión. De
modo que los síntomas mencionados no constituyen ninguna evidencia concluyente.
Por lo tanto, siempre debe hacerse un examen físico y descartar la posibilidad
de intoxicación por sustancias antes de concluir un diagnóstico de psicosis.
Tratamiento
En el tratamiento de la psicosis
se suelen utilizar medicamentos antipsicóticos, además de diversos apoyos
psicosociales y el tratamiento de la enfermedad de base.
La psicosis es un término genérico
utilizado en psiquiatría y psicología para referirse a un estado mental
descrito como una escisión o pérdida de contacto con la realidad. A las personas que lo padecen se las denomina
psicóticas. En la actualidad, el término «psicótico» es a menudo usado
incorrectamente como sinónimo de psicópata. Las personas que experimentan
psicosis pueden presentar alucinaciones o delirios y pueden exhibir cambios en
su personalidad y pensamiento desorganizado. Estos síntomas pueden ser
acompañados por un comportamiento inusual o extraño, así como por dificultad
para interactuar socialmente e incapacidad para llevar a cabo actividades de la
vida diaria.
Una amplia variedad de elementos
del sistema nervioso, tanto orgánicos como funcionales, pueden causar una
reacción psicótica. Esto ha llevado a la creencia que la psicosis es como la
«fiebre» de las enfermedades mentales, un indicador serio pero no específico.2
3 Sin embargo, muchas personas tienen experiencias inusuales y de distorsión de
la realidad en algún momento de sus vidas, sin volverse discapacitadas o ni
siquiera angustiadas por estas experiencias.
Como resultado, cierta corriente
de investigadores argumentan que la psicosis no está fundamentalmente separada
de una conciencia normal, sino más bien es un continuum con conciencia normal.
Desde esta perspectiva, las personas que son diagnosticadas clínicamente como
psicóticas pueden estar teniendo simplemente experiencias particularmente
intensas o angustiantes
Se ha definido la psicosis como
«un desorden mental grave, con o sin un daño orgánico, caracterizado por un
trastorno de la personalidad, la pérdida del contacto con la realidad y
causando el empeoramiento del funcionamiento social normal».
Una correcta apreciación del
término implica circunscribir la psicosis como una situación de enfermedad
mental que presenta un desvío en el juicio de realidad. Este desvío es propio
de la psicosis, a diferencia de la insuficiencia de juicio propia de la
oligofrenia, del debilitamiento propio de las demencias, y de la suspensión del
juicio propio de los estados confusionales (o delírium).
Los sujetos psicóticos suelen
experimentar (o no) alucinaciones, pensamientos delirantes (siempre si están en
período de estado), y trastornos formales del pensamiento (cambios de las
relaciones semánticas y sintácticas).
FRUSTRACION
Nadie puede escapar de la ira de
la frustración, ni siquiera los niños pequeños. Los pequeños parecen ser
propensos a sentirse cada vez más frustrados por la falta de habilidades de
afrontamiento o de vocabulario para expresarse adecuadamente. Los niños tienden
a exteriorizar su frustración en lugar de discutir cómo se sienten. Los padres
y los educadores pueden desarrollar técnicas diseñadas para ayudar a un niño a
manejar sus sentimientos negativos, para que pueda volver a un estado normal de
ser.
Enséñale al niño a identificar sus
sentimientos más allá del típico feliz, triste y enojado. Habla con tu hijo
sobre los sentimientos más complejos, como la frustración y los celos. Describe
estos sentimientos como más o menos intensos que los sentimientos típicos que
se suele tener. Utiliza tarjetas con las caras de las emociones o pídele a tu
niño que dibuje su propia cara en las emociones que describes. Enseñar a un
niño a identificar los sentimientos es un paso importante para afrontar con
eficacia la emoción. La identificación de las emociones le permite a un niño
entender cómo se siente y lo que necesita hacer para abordarlo.NEUROSIS
Enséñale al niño a respirar
profundamente cuando esté frustrado. Este tipo de respiración profunda calma el
cuerpo, eliminando cualquier tensión y frustración que sienta. Dile que tome
una respiración profunda, manteniéndola durante cuenta hasta tres y soltándola
lentamente. Pídele que continúe respirando de esta manera varias veces o hasta
que sienta que está lo suficientemente tranquilo como para continuar con su
día.
Hacer que el niño se mueva es una
manera positiva para quitar algo de la energía negativa que siente, puede ser
paseando, lanzando una pelota hacia adelante y hacia atrás o saltando la
cuerda, lo que sea para gastar energía. El niño podría ser más propenso a
hablar sobre lo que le está molestando si se dedica a otra actividad en la que
pueda "esconderse" detrás de un mecanismo de defensa para ayudar a
que se sienta lo suficientemente seguro sobre sus sentimientos como para
expresar sus sensaciones. La actividad física proporciona una salida para la
energía negativa que viene del estar frustrado, por eso puedes conseguir una
lista de tareas o de actividades con las que el niño disfrute para cuando
aumenten los niveles de frustración.
Crea un cuadro o una bolsa de
habilidades de afrontamiento que tu niño pueda usar cada vez que aumenten sus
niveles de frustración. Llena la caja con los objetos que le gusten y que lo
calmarán, como libros para colorear y lápices de colores, arcilla para modelar,
juguetes y juegos especiales, una bola para aliviar la tensión y cualquier otro
artículo que tu niño pueda identificar como calmante. Guarda la caja en un
lugar seguro para usarla sólo cuando se sienta extremadamente frustrado. Usarla
durante los momentos extremos garantizará que las herramientas no pierdan su
eficacia con demasiada rapidez.
Psicopatía y la seducción
La seducción es la base que
permite el acto psicopático y se produce mediante una transferencia
bidireccional donde la propuesta del psicópata encuentra eco en las apetencias
del otro, dado que una característica fundamental de la personalidad
psicopática es la habilidad para captar las necesidades del otro. Este mecanismo
se articula cuando el psicópata convence al otro de que él le es infinitamente
necesario para suplir necesidades irracionales que éste no puede detallar.
En la seducción el psicópata
necesita que el otro esté de acuerdo, para lo cual usa la persuasión y el
encanto, por lo que es bidireccional; hay un consentimiento por parte de la
otra persona, a diferencia de lo que ocurre en las relaciones tangenciales
donde el psicópata actúa unidireccionalmente mediante la violencia, que
constituye una agresión desde una posición de poder. Aquella bidireccionalidad
podría ser debida a que la mayoría de psicópatas son conscientes de las
consecuencias judiciales de sus actos.
Características según Cleckley
El trastorno psicopático produce
una conducta anormalmente agresiva y gravemente irresponsable, que según el
doctor Hervey Cleckley determinan una serie de características clínicas,
descritas en su libro The Mask of Sanity: An Attempt to Clarify Some Issues
About the So-Called Psychopathic Personality, que incluyen:
Encanto superficial e
inteligencia.
Ausencia de delirios u otros
signos de pensamiento no racional.
Ausencia de nerviosismo o
manifestaciones psiconeuróticas.
Escasa fiabilidad.
Falsedad o falta de sinceridad.
Falta de remordimiento y
vergüenza.
Conducta antisocial sin un motivo
que la justifique.
Juicio deficiente y dificultad
para aprender de la experiencia.
Egocentrismo patológico y carencia
de empatía.
Pobreza generalizada en las
principales relaciones afectivas.
Pérdida específica de intuición.
Insensibilidad en las relaciones
interpersonales generales.
Conducta extravagante y
desagradable bajo los efectos del alcohol y, a veces, sin él.
Amenazas de suicidio raramente
consumadas.
Incapacidad para seguir cualquier
plan de vida.
Características según Hare
Para el doctor Robert Hare,
investigador sobre psicología criminal, los criterios que definen a la
personalidad psicopática pueden evaluarse mediante una lista de veinte características
denominadas Psychopathy Checklist (PCL). Estas descripciones tuvieron como base
el trabajo de Cleckley para definir la psicopatía a través de una serie de
síntomas interpersonales, afectivos y conductuales. Los síntomas que exhiben
los psicópatas son, según Hare:
Gran capacidad verbal y un encanto
superficial.
Autoestima exagerada.
Constante necesidad de obtener
estímulos y tendencia al aburrimiento.
Tendencia a mentir de forma
patológica.
Comportamiento malicioso y
manipulador.
Carencia de culpa o de cualquier
tipo de remordimiento.
Afectividad frívola, con una
respuesta emocional superficial.
Carencia de empatía. Crueldad e
insensibilidad.
Estilo de vida parasitario.
Falta de control sobre la
conducta.
Vida sexual promiscua.
Historial de problemas de conducta
desde la niñez.
Falta de metas realistas a largo
plazo.
Actitud impulsiva.
Comportamiento irresponsable.
Incapacidad patológica para
aceptar responsabilidad sobre sus propios actos.
Historial de muchos matrimonios de
corta duración.
Tendencia hacia la delincuencia
juvenil.
Revocación de la libertad
condicional.
Versatilidad para la acción
criminal.
Robert Hare estima que el 1 % de
la población es psicópata.11 Otras estimaciones incluso llegarían al 6 %.[cita
requerida]
Según el Manual Diagnóstico y
Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V), su prevalencia está entre el
0.2% y el 3.3%.
Posibles causas que dan origen a
las personalidades psicópatas
No existe evidencia real sobre las
posibles causas del trastorno de personalidad antisocial, sin embargo, se cree
que factores genéticos y ambientales, como el maltrato infantil o el abuso
infantil contribuyen a su desarrollo. Las personas de padres antisociales o
alcohólicos corren mayor riesgo. Las prisiones contribuyen en mucho a desarrollar
esta afección en las personas.
Las personas que tienen por
costumbre maltratar a los animales durante la infancia suelen estar ligadas al
desarrollo de la personalidad antisocial.
Tipos de relaciones que establecen
los psicópatas
A pesar de que los psicópatas no
conciben al resto como personas sí establecen relaciones y vínculos, que suelen
ser de tres tipos:
Asociativos, que se producen
cuando un psicópata entra en contacto con otro para obtener un objetivo común
(también se suele denominar alianza). Dado que ambos integrantes del vínculo
son narcisistas y ególatras el apego sólo está justificado por el utilitarismo
de tener un propósito común.
Tangenciales, que ocurre cuando el
psicópata encuentra una víctima ocasional en un encuentro puntual, donde
utiliza sus tácticas coercitivas de forma temporal.
Complementarios, que determinan
una relación de doble vía, que habitualmente ocurre con un neurótico (el
neurótico o la neurótica suele ser manipulado/a por el psicópata en una, mal
denominada, "simbiosis"), en este caso la persona psicópata suele
aprovecharse de la situación en los neuróticos culpógenos, neuróticos víctimas
los cuales tienen un duelo casi perenne ya que no pueden substituir al objeto
perdido es decir que se sienten culpables de algo con deseos (siempre
inconscientes) de autodestrucción sintomatizados muchas veces en una depresión
con sentimientos de culpa que es aprovechada por cualquier psicópata.
PERTURBACIONES DE LA CONDUCTA Y
PSICOPATIAS
La psicopatía o personalidad
psicopática es un trastorno antisocial de la personalidad.
Características generales del
psicópata
Es importante aclarar que, a
diferencia de otros trastornos y características psicológicas, no existe un
comportamiento único definido en una persona a partir del cual se pueda
distinguir de forma inequívoca a un psicópata de una persona normal. Pese a que
en sentido legal la existencia de una referencia exacta con la que decir si una
persona es psicópata o no puede ser útil o necesaria, no hay evidencia
científica para decir quién es psicópata y quién no. En otras palabras, un
psicópata está mejor definido como una persona que es "más o menos
psicopática".1 Contrario a la cultura popular e incluso contrario a una
parte importante de profesionales del sector (ver Exageración y mitificación
popular), un estudio científico reveló en el año 20042 y luego respaldado por
los resultados de otro estudio en el año 2006,3 que es poco acertado pensar en
las personas como "psicópata o no psicópata", así como pensar que dos
psicópatas tienen el mismo tipo de psicopatía o características psicopáticas,
el mismo comportamiento, etc. En este artículo se utiliza el término psicópata
entendiendo el término según esta definición.
Hay varios comportamientos y
características que son relativamente comunes entre los psicópatas. Las
personas con trastorno psicopático, o psicópatas, suelen estar caracterizadas
por tener un marcado comportamiento antisocial, una empatía y remordimientos
reducidos, y un carácter desinhibido.1 Este carácter psicopático puede hallarse
en diferentes dimensiones de la personalidad, en diferentes combinaciones en el
conjunto de la población. La definición exacta de la psicopatía ha ido variando
sustancialmente a lo largo de los años y sigue siendo una materia bajo
investigación. Algunas definiciones que continúan siendo usadas en la
actualidad son parcialmente complementarias y a veces son contradictorias.
Los psicópatas tienden a crear
códigos propios de comportamiento, por lo cual sólo sienten culpa al infringir
sus propios reglamentos y no los códigos sociales comunes. Sin embargo, estas
personas sí tienen conocimiento de los usos sociales, por lo que su
comportamiento es adaptativo y pasa inadvertido para la mayoría de las
personas. Afín a todo lo antedicho es la personalidad sádico narcisista o de
narcisismo maligno.
El Mahatma Gandhi expresa que un
cobarde es incapaz de demostrar (o dar) amor ya que el afecto, la empatía con
el Otro le hace sentir riesgo por "su" ego.
Exageración y mitificación popular
Debido a que se trata actualmente
de una materia bajo investigación y que no se ha empezado a conocer mejor hasta
que no se han realizado estudios serios (aproximadamente a partir del año 2000
en adelante), es un tipo de personalidad habitualmente mitificada y mal
entendida en la sociedad. De este modo, a través de películas y prensa popular
(en algunos casos incluso prensa especializada en psicología) se ha transmitido
una imagen exagerada o directamente errónea. Por los mismos motivos, es
probable encontrar profesionales de la psicología que, al no estar
especializados en esta materia (y/o no estar actualizados), puedan desconocer
los últimos descubrimientos en esta materia y por lo tanto tener un
conocimiento erróneo sobre la psicopatía.
Un mito muy extendido es que los
psicópatas no pueden o no sienten emociones. Tal como se ha explicado en la
definición científica de la psicopatía, no podemos considerar a todos los
psicópatas por igual. Hay psicópatas que pueden sentir perfectamente el
espectro normal de emociones humanas y hay otros que no. Gracias a la nueva
tecnología fMRI, se han realizado recientemente estudios que revelan que los
psicópatas que tienen déficits emocionales, los tienen en todas las emociones.
Cuando el público general oye el
término "psicópata" inmediatamente piensa en violencia. Sin embargo,
la psicopatía existe tanto en el mundo criminal como en el mundo civilizado y
muchos psicópatas no tienen ninguna historia de violencia en su pasado. Esto no
significa que no haya psicópatas con tendencia a la violencia, pero lo
contrario (que todos tengan esa tendencia) es igual de falso.
Características clínicas de la
psicopatía
Para Hellman y Blackman (1966) uno
de los signos característicos a edades tempranas de rasgos psicopáticos y/o
antisociales se podrían reducir a una tríada caracterizada por enuresis,
maltrato animal y piromanía.10 Sin embargo, en los manuales del DSM-IV se ha
hecho énfasis en que los rasgos antisociales pueden desvanecerse con la edad,
en especial en aquellos sujetos con psicopatía. Con el tiempo han aparecido
sistemas de clasificación más complejos basados en descripciones, estudios o
test de Robert Hare o Hervey Cleckley. Independientemente de las
características que cada uno de los dos anteriores mencione en sus estudios,
hay un consenso general acerca de ciertas características evidentes y comunes
en los psicópatas, como por ejemplo: Su falta total (o muy elevada) de empatía,
culpa o remordimiento. Su tendencia a "cosificar" a las personas u
otros seres vivos que le rodean, y su continua violación de los derechos y
normas sociales ya sea de un individuo o la sociedad. Algunas de las
características que suelen poseer las personalidades psicópatas son el
victimismo y la manipulación.
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