AUTISMO
El autismo (del griego auto- αὐτός
'que actúa sobre sí mismo o por sí mismo' e -ismos 'proceso patológico'2 ) es
un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por alteración de la interacción
social, de la comunicación (tanto verbal como no verbal) y el comportamiento
restringido y repetitivo. Los padres generalmente notan signos en los dos
primeros años de vida de su hijo.3 Estos generalmente se desarrollan
gradualmente, pero algunos niños con autismo alcanzan sus hitos del desarrollo
a un ritmo normal y luego sufren autismo regresivo.4
El autismo es altamente heredable,
pero la causa incluye tanto factores ambientales como susceptibilidad
genética.5 En casos raros, el autismo está fuertemente asociado con teratología
(agentes que causan defectos de nacimiento).6 Las controversias rodean a las
otras causas ambientales propuestas;7 por ejemplo, las hipótesis de vacuna son
biológicamente implausibles y han sido refutadas por estudios científicos. Los
criterios de diagnóstico requieren que los síntomas se hagan evidentes en la
primera infancia, típicamente antes de los tres años.8 El autismo afecta el
procesamiento de información en el cerebro alterando cómo las células nerviosas
y sus sinapsis se conectan y organizan; cómo ocurre esto, no está bien
esclarecido.9 Es uno de los tres trastornos del espectro autista (TEA); los
otros dos son el síndrome de Asperger, que carece de retrasos en el desarrollo
cognitivo y del lenguaje, y el trastorno generalizado del desarrollo no
especificado (TGD-NE), que se diagnostica cuando no se cumplen la totalidad de
los criterios para el autismo o el síndrome de Asperger.10
Las intervenciones tempranas de
conducta, cognición y habla pueden ayudar a los niños con autismo a ganar
habilidades de autocuidado, sociales y comunicativas.3 A pesar de que no existe
una cura conocida,3 existen casos de niños que se han recuperado.11 No hay
muchos niños autistas que vivan de forma independiente después de alcanzar la
edad adulta, aunque algunos llegan a tener éxito.12 Se ha desarrollado una
cultura autista, en la que algunos individuos buscan una cura y otros creen que
el autismo debería aceptarse como una diferencia y no tratarse como un
trastorno.13
Para 2010, la tasa de autismo se
estima en alrededor de 1-2 autistas por cada 1000 personas en todo el mundo y
ocurre cuatro a cinco veces más frecuente en niños que en niñas. Para 2014,
cerca del 1,5 % de los niños en los Estados Unidos (uno de cada 68) le
diagnosticaron TEA, un aumento del 30 % a partir de 1 de cada 88 en 2012.14 15
16 La tasa de autismo entre adultos mayores de 18 años en el Reino Unido es del
1,1 %.17 El número de personas diagnosticadas ha aumentado dramáticamente desde
la década de 1980, debido en parte a cambios en la práctica diagnóstica y los
incentivos financieros subsidiados por el gobierno para la identificación
diagnóstica;16 la cuestión de si las tasas reales han aumentado sigue sin
resolverse
Causas estructurales
Los estudios de personas con
autismo han encontrado diferencias en algunas regiones del cerebro, incluyendo
el cerebelo, la amígdala, el hipocampo, el septo y los cuerpos mamilares. En
particular, la amígdala e hipocampo parecen estar densamente poblados de
neuronas, las cuales son más pequeñas de lo normal y tienen fibras nerviosas
subdesarrolladas. Estas últimas pueden interferir con las señales nerviosas.
Otra de las características encontradas son que el niño diagnosticado con
autismo puede presentar un subdesarrollo de "las neuronas espejo",
incluso algunos expertos afirman que carecen de ella, dicha ausencia o
subdesarrollo provoca un descenso metabólico y funcional en el lóbulo frontal,
provocando un descenso estructural particularmente en la zona donde se halla
"la teoría de la mente". También se ha encontrado que el cerebro de
un autista es más grande y pesado que el cerebro promedio. Estas diferencias
sugieren que el autismo resulta de un desarrollo atípico del cerebro durante el
desarrollo fetal, y habiendo diversos cambios también en el cerebelo, en
concreto en la vermis número 7. Sin embargo, cabe notar que muchos de estos
estudios no se han duplicado y no explican una generalidad de los casos.
Factores ambientales
Contaminación por fábricas.
A pesar de que los estudios de
gemelos indican que el autismo es sumamente heredable, parecen también indicar
que el nivel de funcionamiento de las personas autistas puede ser afectado por
algún factor ambiental, al menos en una porción de los casos. Una posibilidad
es que muchas personas diagnosticadas con autismo en realidad padecen de una
condición desconocida parecida al autismo causada por factores ambientales, o
sea, una fenocopia. De hecho, algunos investigadores han postulado que no existe
el "autismo" en sí, sino una gran cantidad de condiciones
desconocidas que se manifiestan de una manera similar.
De todas formas, se han propuesto
varios factores ambientales que podrían afectar el desarrollo de una persona
genéticamente predispuesta al autismo:
El debate sobre las vacunas
Una jeringa estándar en la
actualidad.
La relación entre el autismo y las
vacunas fue propuesta inicialmente por Andrew Wakefield, un ex cirujano
británico e investigador médico. Andrew Wakefield planteó la existencia de un
vínculo entre la vacuna triple viral[cita requerida] (contra el sarampión, las
parotiditis y la rubéola), el autismo y la enfermedad intestinal en 1998.
Cuatro años después de la publicación del documento, los resultados de otros investigadores
aún no habían podido reproducir las conclusiones de Wakefield o confirmar su
hipótesis de una relación entre trastornos de la infancia gastrointestinales y
el autismo.28 Una investigación en 2004 realizada por el periodista Brian Deer
del Sunday Times, reveló intereses financieros por parte de Wakefield y la
mayoría de sus colaboradores en desacreditar la vacuna.29 El Consejo Médico
General Británico(GMC) realizó una investigación sobre las denuncias de mala
conducta contra Wakefield y dos colegas anteriores. En 2010, fue encontrado
culpable de fraude y se le prohibió volver a ejercer la medicina.30
Factores obstétricos
Hay un buen número de estudios que
muestran una correlación importante entre las complicaciones obstétricas y el
autismo. Algunos investigadores opinan que esto podría ser indicativo de una
predisposición genética nada más. Otra posibilidad es que las complicaciones
obstétricas simplemente amplifiquen los síntomas del autismo.
Estrés
Se sabe que las reacciones al
estrés en las personas con autismo son más pronunciadas en ciertos casos. Sin
embargo, factores psicogénicos como base de la etiología del autismo casi no se
han estudiado desde los años 70, dado el nuevo enfoque hacia la investigación
de causas genéticas.
Ácido fólico
La suplementación con ácido fólico
ha aumentado considerablemente en las últimas décadas, particularmente por
parte de mujeres embarazadas. Se ha postulado que este podría ser un factor,
dado que el ácido fólico afecta la producción de células, incluidas las
neuronas. Sin embargo, la comunidad científica todavía no ha tratado este tema.
Crianza
Entre los años 50 y los 70 se
creía que los hábitos de los padres eran corresponsables del autismo, en
particular, debido a la falta de apego, cariño y atención por parte de
madre-padre denominados "madre-padre nevera" (refrigerator
mother-father). Estas teorías han sido refutadas por investigadores de todo el
mundo en las últimas décadas. El grupo de estudio para los trastornos del
espectro autista del Instituto de Salud Carlos III del Ministerio de Sanidad
califica estas teorías como uno de los mayores errores en la historia de la
neuropsiquiatría infantil.
Ciertas investigaciones
relacionaron la privación institucional profunda en un orfanato con la
aparición de un número desproporcionado de niños con algunos rasgos
cuasi-autistas (aunque sin las características fisiológicas). Se postula que
este fenómeno es una fenocopia del autismo. A diferencia de los niños con
autismo, la sintomatología de estos niños, con rasgos provocados por la
privación extrema, remite cuando viven en un entorno normalizado. Una privación
institucional extrema, por otro lado, puede agravar el grado de afectación de
un niño autista y empeorar trágicamente su pronóstico.
Las investigaciones de Spitz y
toda la teoría del Apego de John Bowlby, basadas en la potencia de salud mental
que proporciona el apego al bebé, demuestran hasta qué punto puede beneficiar a
los niños autistas un entorno de apego seguro, amor y respeto.
Causas conocidas
En una minoría de los casos,
desórdenes tales como el síndrome del X frágil, síndrome deleción 22q13,
síndrome de Rett, esclerosis tuberosa, fenilcetonuria no tratada, rubéola
congénita, síndrome de Prader-Willi o trastorno desintegrativo de la infancia
causan comportamiento autista, y podrían diagnosticarse erróneamente como
"autismo". Aunque personas con esquizofrenia pueden mostrar
comportamiento similar al autismo, sus síntomas usualmente no aparecen hasta
tarde en la adolescencia o temprano en la etapa adulta. La mayoría de las
personas con esquizofrenia también tienen alucinaciones y delirios, las cuales
no se encuentran en el autismo.31
A finales del decenio de los 90,
en el laboratorio de la universidad de California en San Diego se investigó
sobre la posible conexión entre autismo y neuronas espejos, una clase recién
descubierta de neuronas espejo.
La probada participación de esas
neuronas en facultades como la empatía y la percepción de las intenciones
ajenas sustenta una hipótesis de que algunos síntomas del autismo obedezcan a
una disfunción del sistema neuronal especular. Diversas investigaciones
confirman la tesis.
Las neuronas espejo realizan las
mismas funciones que parecen desarboladas en el autismo. Si el sistema
especular interviene de veras en la interpretación de intenciones complejas,
una rotura de esos circuitos explicaría el déficit más llamativo del autismo:
la carencia de facultades sociales. Los demás signos distintivos de la
enfermedad-ausencia de empatía, lenguaje e imitación deficiente, entre otros,
coinciden con los que cabría esperar en caso de disfunción de las neuronas
espejo.
Las personas afectadas de autismo
muestran menoscabada la actividad de sus neuronas espejo en el giro frontal
inferior, una parte de la corteza premotora del cerebro; quizás ello explique
su incapacidad para captar las intenciones de los demás. Las disfunciones de
las neuronas espejo en la ínsula y la corteza cingulada anterior podrían
responsabilizarse de síntomas afines, como ausencia de empatía, los déficit en
el giro angular darían origen a dificultades en el lenguaje. Los autistas
presentan también alteraciones estructurales en el cerebelo y el tronco
cerebral.
Conexión intestino-cerebro
Existe un intenso debate en la
comunidad científica sobre la conexión intestino-cerebro. Varios estudios
sugieren una relación entre la sensibilidad al gluten no celíaca y trastornos
neuropsiquiátricos, entre los que figura el autismo.32
La investigación sobre el efecto
de la dieta y la nutrición en el autismo se ha incrementado en las últimas dos
décadas, sobre todo en los síntomas de hiperactividad y atención. Se ha
planteado la hipótesis de que algunos síntomas de los trastornos del espectro
autista pueden ser causados por los péptidos opioides formados a partir de la descomposición
incompleta de los alimentos que contienen gluten y caseína, que atraviesan la
membrana intestinal debido a un aumento de la permeabilidad intestinal, pasan
al torrente sanguíneo y cruzan la barrera hematoencefálica. El exceso
resultante de los opioides se cree que conduce a los comportamientos observados
en el autismo y que la eliminación de estas sustancias de la dieta podría
determinar un cambio en los comportamientos autistas.32
El hallazgo de anticuerpos del
tipo IgG contra antígenos alimentarios se considera una evidencia indirecta del
aumento de la permeabilidad intestinal. Los niños con autismo tienen, en
comparación con los controles sanos, niveles significativamente más altos de
anticuerpos antigliadina del tipo IgG (pero no del tipo IgA), especialmente
aquéllos con síntomas gastrointestinales. También se ha reportado un aumento de
los anticuerpos dirigidos a varios otros alérgenos alimentarios, incluidos la
caseína y la leche entera.32
La eficacia de la dieta sin gluten
y sin caseína en la mejora de la conducta autista aún no está definitivamente
demostrada y son necesarios nuevos estudios a gran escala, aleatorizados y de
buena calidad. Los estudios realizados hasta la fecha indican que sólo una
parte de niños diagnosticados con trastornos del espectro autista se beneficia
de la eliminación del gluten de la dieta.32 En general, según las observaciones
de los padres, la dieta produce una mayor mejora de los comportamientos
autistas, los síntomas fisiológicos y las habilidades sociales en los niños con
síntomas gastrointestinales, diagnósticos de alergia alimentaria o sospecha de
sensibilidad alimentaria; y en aquellos en los que la supresión del gluten y la
caseína es estricta, con errores poco frecuentes tanto bajo la supervisión paterna
como en el resto de situaciones.33
Teorías
Muchos modelos se han propuesto
para explicar qué es o qué causa el comportamiento autista.
Carencia de teoría de mente
Propuesta también por Simon
Baron-Cohen, Esta teoría sostiene que las personas autistas son
"mentalmente ciegas", es decir, que carecen de una teoría de mente
(que no pueden descifrar el estado mental de otros). La presencia de teoría de
mente se mide por medio de pruebas, siendo la más típica la prueba de
Sally-Ann.
Baron-Cohen, Leslie y Frith
establecieron la hipótesis de que las personas con autismo no tienen una teoría
de la mente, esto es, la capacidad de inferir los estados mentales de otras
personas (sus pensamientos, creencias, deseos, intenciones) y de usar esta
información para lo que dicen, encontrar sentido a sus comportamientos y
predecir lo que harían a continuación. Se realizó un experimento con niños sin
trastornos, con Síndrome de Down y con autismo.
Baron-Cohen, Leslie y Frith
encontraron que el 80% de su muestra de niños con autismo contestaron
incorrectamente. No fueron capaces de atribuir una falsa creencia a Sally
(Sally cree que la canica está en el cesto, aunque el niño sabe que la canica
está en la caja, pues vieron que Anne hizo ese cambio).
La teoría de la mente define la
incapacidad que presentan las personas con autismo para tener en cuenta el
estado mental de los otros. La respuesta errónea del niño con autismo se
produce porque sólo se basa en lo que ha visto y no puede imaginar lo que el
otro está pensando. Esta teoría explica la tríada de alteraciones sociales, de
comunicación y de imaginación, pero no explica por qué un 20% de niños con
autismo supera la tarea, ni tampoco puede explicar otros aspectos como son:
repertorio restringido de intereses, deseo obsesivo de invarianza, etc. Si una
persona estuviera ciega ante la existencia de estados mentales, el mundo social
le parecería caótico, confuso y, por tanto, puede ser que incluso le infundiera
miedo (Baron-Cohen en Riviere y Martos, 1997). Hay que tener en cuenta que una
característica de las personas con TEA es la dificultad que tienen de predecir
los cambios que ocurren en el medio social; muchas veces tienen conductas
extrañas debido a sus dificultades para leer la mente.
Falta de coherencia central
Esta teoría, propuesta por Uta
Frith, sugiere que los niños autistas son buenos para prestar atención a los
detalles, pero no para integrar información de una serie de fuentes. Se cree
que esta característica puede proveer ventajas en el procesamiento rápido de
información, y tal vez se deba a deficiencias en la conectividad de diferentes
partes del cerebro.
Una construcción social
Esta es la teoría de que el
autismo no es un trastorno sino una construcción social, es decir, que su
estatus de anormalidad está basado en convenciones sociales acerca de lo que
constituye comportamiento normal y anormal. El autismo se define según
comportamientos observados o "síntomas" y no basándose en accidentes
sufridos, patógenos, o daños fisiológicos específicos (al menos no en la
generalidad de los casos caracterizados como "autismo").
Las diferencias neurológicas y de
comportamiento del autismo podrían describirse entonces como la forma de ser de
la persona. Cabe notar que la dificultad en encontrar un modelo adecuado para
el autismo, el hecho de que provee al individuo con ventajas en muchos casos, y
la esperanza de vida normal de los autistas, parecen respaldar estas ideas.
Cuadro clínico
Los síntomas son la falta de
interacción social (muestran dificultad para relacionarse con otros niños de la
misma edad, poco o nulo contacto visual, evitan el contacto físico, no
responden al ser llamados por su nombre, no tienen lenguaje y si lo tienen
presenta alteraciones), las estereotipias (movimientos repetitivos), poca
tolerancia a la frustración, risas o llantos sin motivo aparente, presentan
hiperactividad o son muy pasivos, no hay juego simbólico, carecen de juego
creativo. La mayoría de estos síntomas pueden aparecer al año y medio de edad,
comenzando con retrocesos en el desarrollo del niño.
Una característica que se reporta
comúnmente, pero que no es necesaria para un diagnóstico, es la de déficits
sensoriales o hipersensitividad sensorial. Por ejemplo, a una persona autista
puede molestarle un ruido que para una persona no autista pasa inadvertido. En
muchos casos la molestia puede ser extrema, hasta el punto de llevar a
comportamientos violentos. Por otro lado, un autista puede tener una gran
tolerancia al dolor. Algunos aseguran que no se percatan del hambre o de otras
necesidades biológicas.
En algunos casos (no se conocen
cifras exactas), puede haber un comportamiento auto-dañino, por ejemplo, el de
golpearse la cabeza contra una pared. Otros comportamientos típicamente
descritos son los de dar vueltas constantemente y aletear con las manos.
Otros desórdenes, incluyendo el
síndrome de Tourette, impedimentos en el aprendizaje y el trastorno de déficit
de atención, a menudo concurren con el autismo. Debido a razones aún
desconocidas, alrededor del 20% al 30% de las personas con autismo también
tienen ataques epilépticos durante la adolescencia. En un estudio retrospectivo
de 2008, se encontró una prevalencia de enfermedad celíaca tres veces superior
entre niños autistas en comparación con la población pediátrica general, por lo
que los investigadores sugirieron que todos los niños con trastornos del
espectro autista deberían ser evaluados en busca de una enfermedad celíaca
subyacente, independientemente de la presencia o no de problemas
gastrointestinales.34
Algunos autistas consideran que el
autismo les da ciertas ventajas. Éste es el caso del Premio Nobel de Economía
Vernon Smith,35 quien dice que el autismo es una "ventaja selectiva",
ya que le proporciona la habilidad para hiperconcentrarse (una habilidad también
apuntada por personas con TDAH).
La creencia común de que los
autistas no tienen sentimientos no tiene una base real. De hecho los autistas
parecen ser bastante sensibles en muchos sentidos. La dificultad se presenta en
la expresión de los sentimientos, que se interpreta como una falta de los
mismos.
Los autistas suelen referirse a
sus características obsesivas como "perseverancias", y en algunos
casos las consideran ventajosas. Algunos autistas cambian sus
"perseverancias" con regularidad y otros tienen una sola
"perseverancia" principal de por vida..
Entre algunas características de
las ya mencionadas los niños autistas poseen lenguaje nulo, limitado o lo tenía
y dejó de hablar, repiten lo mismo que oyen (frases o palabras). En algunas
ocasiones parece sordo, tienen una gran obsesión por los objetos, por ejemplo,
le gusta traer en la mano un montón de legos sin razón alguna, no poseen
interés por juguetes, evitan algún contacto físico o de contacto visual,
caminan en puntitas, se aíslan, aleteo en las manos, son hiperactivos, no
responde cuando se les llama, son hipersensibles a los sonidos, se enojan mucho
y tienen rabietas sin razón alguna, giran o se mecen, no pueden estar quietos
en un solo lugar.
Diagnóstico
El DSM-IV(APA 1994) indica que
para un diagnóstico de autismo es necesario que se den una serie de
características englobadas en tres grupos. El primero de ellos hace referencia
a alteraciones en las relaciones sociales; el segundo se refiere a alteraciones
en la comunicación, y el tercero alude a una serie de patrones de
comportamiento, intereses y actividades restringidos, restrictivos y
estereotipados. El DSM-5 cambió la manera de codificar el trastorno, pasando a
integrarse dentro del denominado Trastorno del espectro autista junto a otros síndromes
que anteriormente se consideraban como entidades diagnósticas independientes,
como el Síndrome de Asperger.
Aspectos cognoscitivos
Alrededor del 75% de los pacientes
diagnosticados de autismo presentan algún grado de retraso mental. Se da la
circunstancia de que a medida que aumenta el grado de retraso mental, aumenta
también la prevalencia del autismo. Puede decirse que resulta difícil
establecer los límites entre el autismo y el retraso mental en aquellos casos
en los que la deficiencia mental es muy severa.36 No obstante, uno de los
problemas de esta determinación es que se basa en una medición del cociente
intelectual (CI) que no es factible ni fiable en ciertas circunstancias.
También se ha propuesto que puede haber individuos sumamente autistas que sin
embargo son muy inteligentes y por lo tanto, capaces de eludir un diagnóstico
de autismo. Esto hace que sea imposible hacer una determinación exacta y
generalizada acerca de las características cognitivas del fenotipo autista.
Sin embargo, se sabe que los niños
superdotados tienen características que se asemejan a las del autismo, tales
como la introversión y la propensión a las alergias.37 Se ha documentado
también el hecho de que los niños autistas, en promedio, tienen una cantidad
desproporcionada de familiares cercanos que son ingenieros o científicos.38
Todo esto se suma a la especulación controvertida de que figuras históricas
como Albert Einstein e Isaac Newton, al igual que figuras contemporáneas como
Bill Gates, tengan posiblemente síndrome de Asperger. Observaciones de esta
naturaleza han llevado a la escritora autista Temple Grandin, entre otros, a
especular que ser genio en sí "puede ser una anormalidad".
Hay quienes proponen que el
fenotipo autista es independiente de la inteligencia. Es decir, se pueden
encontrar autistas con cualquier nivel de inteligencia.40 Aquellos con
inteligencia por debajo de lo normal serían los que tienden a ser
diagnosticados. Aquellos con inteligencia normal o superior serían los que
ganan notoriedad, según este punto de vista.
Rimland (1978) encontró que el 10%
de los autistas tienen "talentos extraordinarios" en campos
específicos (comparado con un 0,5% de la población general). Brown y Pilvang
(2000) han propuesto el concepto del "niño que esconde conocimiento"
y han demostrado por medio de cambios en las pruebas de inteligencia que los
niños autistas tienen un potencial que se esconde detrás de su comportamiento.
Argumentan también que la falta de optimismo que promueve gran parte de la
literatura científica sobre el tema puede empeorar la situación del individuo
autista. Dawson (2005), una investigadora autista, ha realizado comparaciones
cognitivas entre individuos autistas y no autistas; encontró que su rendimiento
relativo en las pruebas de Wechsler y RPM son inversos.42 Un estudio de la
Universidad Estatal de Ohio encontró que los autistas tienen mejor rendimiento
en pruebas de memoria falsa.43 Happe (2001) hizo pruebas a hermanos y padres de
niños autistas y propuso que el autismo puede incluir un "estilo
cognitivo" (coherencia central débil) que confiere ventajas en el
procesamiento de información.
En la actualidad los
neuropsicólogos clínicos están llevando a cabo terapias cognitivas y
evaluaciones e investigaciones sobre la implicación del lóbulo frontal en el
autismo, planteando unas posibilidades terapéuticas muy interesantes. Por
tanto, el tratamiento neuropsicológico se plantea como necesario, siempre y
cuando se pueda obtener efectividad.
Alto y bajo funcionamiento
Un criterio común para la distinción
entre autismo de alto y de bajo funcionamiento es un cociente intelectual de
más de 70-80 para aquellos que se dice que son de alto funcionamiento, y de
menos de 70-80 para aquellos que se dice que son de bajo funcionamiento. Este
criterio tiene varios problemas:
Se cree que las pruebas de
cociente intelectual son inadecuadas para medir la inteligencia de una persona
autista, ya que están diseñadas para personas típicas. Es decir, estas pruebas
asumen que existe interés, entendimiento, conocimientos lingüísticos,
motivación, habilidad motriz, etc. Se conocen casos de personas autistas cuyo
cociente intelectual cambia drásticamente dentro de un periodo relativamente
corto, lo cual probablemente no indica un cambio real en el nivel de
inteligencia.
La percepción de "bajo
funcionamiento" por lo general se refiere a carencia de habla, incapacidad
para cuidarse de sí mismo, falta de interacción social, etc. Esto no siempre
coincide con el criterio del cociente intelectual. Existen personas autistas que
carecen de habla (aunque se pueden comunicar por escrito) con un cociente
intelectual alto. Por otro lado, autistas con un cociente intelectual bajo
podrían poseer la capacidad del habla.
Los autistas varían extremadamente
en sus capacidades. Una misma persona puede mostrar características de
"alto funcionamiento" y otras de "bajo funcionamiento." Por
lo tanto estas etiquetas son uni-dimensionales y su descriptividad deficiente.
Las personas autistas que son de
"bajo funcionamiento" en algún área pueden desarrollarse y volverse
de "alto funcionamiento" en esa misma área. Alguien diagnosticado
autista puede volverse indistinguible de alguien diagnosticado con Síndrome de
Asperger.
Diagnóstico diferencial
Autismo infantil y retraso mental
El autismo infantil produce
alteraciones intelectuales que a menudo son muy difíles de diferenciar del
retraso mental. Sus principales características son:
Ausencia de interacción social
Alteraciones profundas en el
lenguaje, no acorde con las capacidades intelectuales
Insistencia en comportamientos
estereotipados
Aparece antes de los 30 meses de
edad
Resistencia al cambio
Incapacidad para anticipar el
peligro
Su cociente intelectual suele ser
bajo, correlacionándose en forma directa con los defectos lingüísticos. En
pruebas psicométricas, el perfil de inteligencia del niño autista (al contrario
del menor con retraso mental) con frecuencia muestra:
Disociación entre los CI verbal y
no verbal, con una superioridad por parte de las habilidades no verbales
El desarrollo del lenguaje no
sigue las etapas normales
Regresiones espontáneas en el
proceso de desarrollo comunicativo
Disociaciones claras entre la
forma y el contenido del lenguaje y su uso en forma inapropiada
Los menores que padecen retraso
mental suelen exhibir un retraso en el desarrollo lingüístico, pero siguen las
mismas etapas del niño normal. El autismo infantil y el retraso mental llegan a
estar relacionados y, de hecho, se ha considerado que aproximadamente tres
cuartas partes de niños autistas funcionan como adultos con retraso mental.
Tratamiento
No existe por ahora un tratamiento
que cure el autismo. La idea de que puede curarse se basa en la premisa del
autismo como enfermedad. Tratamientos tales como ABA, basados en terapias
conductistas tienen aceptación en ciertos círculos, ya que algunos niños con
autismo de alto funcionamiento, al ser sometidos a estos tratamientos aparentan
"curarse". Empero, ABA experimenta fuerte rechazo por parte de la
comunidad autista, debido a su uso de aversivos, lo cual es considerado
inmoral, y por el hecho de que se basa en la idea del autismo como una
enfermedad que puede ser curada, en vez de una discapacidad de origen
neurobiológico, como es el consenso en la comunidad científica actual.
Existen una serie de tratamientos
no probados que son populares entre los padres de niños autistas. Tal es el
caso de tratamientos biológicos y terapias de diversos tipos; algunos padres
consideraron que el tratamiento con quelantes ha mejorado significativamente
sus niños autistas.48 Al día de hoy sin embargo, sólo los tratamientos
psicológicos conductuales presentan fuerte evidencia a su favor.
La educación como el vehículo para
el tratamiento de las personas con autismo. Es necesario crear programas
educativos adaptados a las necesidades individuales de cada persona con
autismo. Cabe destacar el trabajo que se está realizando con algunas personas
con autismo en el campo de la Planificación centrada en la persona (PCP).
Autismo Europa en el año 2000,
editó un documento con el nombre Descripción del autismo,49 donde señalaba que
la edad adulta es el período más largo de la vida y el plan de tratamiento debe
considerar el acceso a una variedad de recursos, que van desde la atención
residencial y los hogares de grupo, hasta un apoyo personalizado en la
comunidad; y alternativas ocupacionales, desde centros estructurados de día,
empleo especial con apoyo, hasta la plena integración laboral. En España
existen Centros como el Infanta Leonor de Alicante, que dirigido por Ignacio
Leyda, ofrece estos servicios desde 2001.
El grupo de expertos del Instituto
de Salud Carlos III (Ministerio de Sanidad español) publicó en 2006 una Guía de
buena práctica para el tratamiento de los trastornos del espectro autista, que
revisa la evidencia científica de los diferentes abordajes terapéuticos y
farmacológicos.
Últimamente se trabaja en
consensuar propuestas que permitan valorar, evaluar y medir el impacto de los
apoyos proporcionados por las organizaciones en la calidad de vida de las
personas con autismo.
La fisioterapia se ha propuesto
como una medida terapéutica más dentro del amplio grupo de terapias centradas
en las personas, con posibilidades de aportar algunas mejoras en los niños con
esta condición.
Integración Sensorial
Clínica Terapia Ocupacional (TO)
con un énfasis en Integración Sensorial (IS). Gustavo Reinoso, PhD, OTR/L
Las experiencias sensoriales están
presentes en nuestras ocupaciones y actividades diarias 54 En algunas
poblaciones estas experiencias resultan problemáticas y afectan la
participación en diferentes acciones, tareas, actividades y ocupaciones. De
este modo, los problemas sensoriales en los individuos con diagnóstico de
autismo están ampliamente reportados en la literatura 55 56 57 58 59 60 61 Las
dificultades sensoriales en individuos con autismo han sido confirmadas por
diferentes tipos de estudios incluyendo cuestionarios, estudios
neurofisiológicos y reportes biográficos proporcionados por personas con
diagnóstico de autismo62 Aunque esto parece una novedad fue Kanner quién en
1943 originalmente describió no solo la fascinación y el placer que los niños
con diagnóstico de autismo experimentan en relación a ciertos estímulos
sensoriales como el reflejo de la luz en los espejos sino también signos
asociados a estrés; como por ejemplo el cubrirse los oídos en presencia de
ciertos sonidos.63
Anna Jean Ayres, PhD, OTR,
(January 18, 1920 – December 16, 1988) fue la Terapeuta Ocupacional que
desarrolló la teoría e intervención en Integración Sensorial en los EEUU. Los
problemas sensoriales más comúnmente reportados en individuos con diagnóstico
de autismo incluyen hypo-repuesta, hyper-respuesta, patrón de respuesta mixto y
problemas de praxis debidos a déficits en el procesamiento e integración de
diferentes sensaciones.64 Las evaluaciones especializadas en integración
sensorial son llevadas a cabo por Terapeutas Ocupacionales con educación de
post graduación en este abordaje en más de 22 países en el mundo. Una formación
internacional en esta teoría y marco de intervención ha sido desarrollada por
instructores por medio de la University of Southern California (USC) y la
Western Psychological Services (WPS). Criterios de formación específica han
sido establecidos y se implementan en varios países del mundo.
Tests estandarizados,
cuestionarios a los padres y maestros, observaciones clínicas estructuradas y
no estructuradas son comúnmente utilizadas en toda evaluación de Terapia
Ocupacional con un énfasis en Integración Sensorial. Una medición de fidelidad
durante la intervención ha sido desarrollada lo que permite unificar criterios
en como se administra la intervención en diferentes centros de atención y
clínicas en el mundo.
Otros profesionales como
terapeutas físicos y terapeutas de lenguaje reciben formación impartida por Terapeutas
Ocupacionales para la utilización de algunos principios específicos de
intervención para el logro de objetivos dentro del marco de su accionar
disciplinar y profesional. La evaluación de integración sensorial es conducida
sólo por Terapeutas Ocupacionales. Esto ocurre en ambientes altamente
especializados donde el niño tiene acceso a diferentes situaciones de juego,
medición, observación y registro formal de comportamientos específicos. El
arreglo particular de la sala de intervención y diferentes equipos terapéuticos
son utilizados por Terapistas Ocupacionales para la observación y la
manipulación de diferentes aspectos de la información sensorial incluyendo
intensidad, frecuencia, duración, tipo, novedad y complejidad. Al mismo tiempo,
diferentes tipos de respuestas de adaptación son cuidadosamente registrados.
Diferentes respuestas de adaptación y la habilidad del niño para procesar e
integrar información sensorial se complementan con otras fuentes de información
para elaborar un reporte profesional de evaluación que incluye una descripción
específica de diferentes aspectos y su relación al motivo de consulta o
problema funcional y de participación del niño. De este modo, aspectos de la
situación de juego, organización del comportamiento, procesamiento sensorial,
praxis, aspectos posturales y motores, habilidad para relacionarse con el
espacio, los materiales y juguetes, así como también los diferentes aspectos de
comportamientos sociales, emocionales y de comunicación son comúnmente
reportados en la evaluación de Terapia Ocupacional con un énfasis en
Integración Sensorial. La evaluación y la intervención ocurren en el marco de
una relación terapéutica, profesional y de juego por un Terapista Ocupacional
con formación universitaria, formación de post-grado específica en el abordaje
de integración sensorial y con una membresía a su asociación profesional
regional y/o nacional.
El DSM 5 en los EEUU publicado por
la Asociación Americana de Psiquiatría 65 ha reconocido la existencia de los
problemas sensoriales como parte del diagnóstico de autismo. Esto ha causado un
renovado interés en Integración Sensorial dentro de Terapia Ocupacional.
Terapia Ocupacional con Integración Sensorial (OT/SI) ha demostrado evidencia
científica de efectividad y eficacia en pruebas controladas aleatorizadas, el
nivel más alto de evidencia científica 66 67 Mejorías en varias áreas
incluyendo aspectos motores, del comportamiento, lenguaje, juego y actividades
de la vida diaria así como también objetivos específicos establecidos con los
familiares han resultado positivos cuando la intervención está implementada por
Terapeutas Ocupacionales con formación adecuada en Integración Sensorial.
Psicoanálisis
Después de haber privilegiado un
origen psíquico puro, el psicoanálisis hoy integró los datos de la
neurofisiología y de la genética y, desde principios de 1970, Frances Tustin
"68 afirmó que podía haber una disposición genética en los niños que se
vuelven autistas. De hecho, Bruno Bettelheim",69 Margaret Mahler",70
Frances Tustin, Donald Meltzer,71 sin dejar de interrogar el sentido que puede
tomar el autismo en la relación pariente-niño, dejaron más abierta la cuestión
del origen de este tipo de trastornos. Se habla entonces más bien de
"estados autísticos", dejando lugar el nombre al adjetivo en la
expresión. Esto impone un enfoque plurifactorial en lo tocante a su
psicogénesis, aunque un acceso psíquico a este tipo de trastornos permanece
esencial.
El Grupo de Estudio para los
trastornos del espectro autista del Instituto de Salud Carlos III (Ministerio
de Sanidad español), en su Guía de Buena Práctica para el Tratamiento de los
Trastornos del Espectro Autista, desaconseja la terapia psicodinámica como
tratamiento de los TEA y destaca que el planteamiento psicoanalítico del autismo
ha constituido uno de los mayores errores en la historia de la neuropsiquiatría
infantil.50
Pronóstico
El pronóstico del autismo es
aparentemente impredecible. Algunos niños se desarrollan a niveles en los
cuales su autismo no es comúnmente perceptible, sin razón aparente. Otros
desarrollan habilidades funcionales después de un tratamiento intenso con
terapia ABA. Algunos padres reportan mejorías después de utilizar tratamientos
biológicos (no probados). Por otro lado, muchos individuos autistas requieren
ser cuidados de por vida y otros nunca desarrollan lenguaje oral. La terapia
parece no tener efecto alguno en ciertos casos. Mientras que algunos autistas
adultos parecen mejorar en su funcionamiento al pasar el tiempo, otros reportan
que se vuelven "más autistas".
La ansiedad y la depresión se
presentan con frecuencia en adolescentes y adultos autistas. Se sabe que la
respuesta al estrés es más pronunciada en muchos autistas, lo cual podría ser
una causa. Pero dados los déficits sociales de los autistas, también es posible
que la ansiedad y depresión se deban a instancias de adversidad social.
Las diferencias cerebrales de un
individuo realmente autista son tan pronunciadas que es improbable que se
puedan eliminar por medio del uso de fármacos o terapia, por intensiva que sea.
Aunque su comportamiento externo sea parecido al de las personas no autistas,
internamente la persona autista seguirá siendo neurológicamente diferente a los
demás.
En una minoría de casos la persona
autista puede sacar ventaja de su condición y lograr éxito en su área de
interés. Un ejemplo es el caso de la Dra. Temple Grandin, considerada autista
desde una temprana edad, quien ahora es Profesora Asociada de la Universidad de
Colorado, experta en equipo de manejo de ganado, y autora de varios libros
acerca del autismo, incluyendo el popular "Thinking in Pictures"
(Pensando en Imágenes).
Integración a escuelas regulares
Los niños con autismo se pueden
integrar a escuelas regulares, siempre y cuando cuenten con los apoyos que
requieren para aprender y desarrollarse en la escuela. Cada niño es único con
sus fortalezas, gustos y retos. Es decir que tampoco los niños con autismo son
iguales entre sí, por lo que en la escuela se debe formar un equipo de trabajo
junto con la familia y si es necesario especialistas externos. Este equipo se
encarga de definir los objetivos para el alumno, así como la forma en que van a
trabajar con él. Es muy importante tomar en cuenta las fortalezas del niño al
diseñar su programa.
Es así mismo de vital importancia
crear conciencia en los colegios y escuelas acerca del autismo y sus variantes
(como el síndrome de Asperger por ejemplo) a fin de erradicar el acoso escolar
o bullying del cual pueden ser víctimas a causa de la ignorancia.
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